Pasear por la calle y cruzarse a gente corriendo es algo cada vez más habitual en España. De hecho, entre las modalidades deportivas más practicadas destacan por este orden la gimnasia, la carrera a pie, el ciclismo, la natación, musculación y culturismo, fútbol y sala, según datos del anuario de estadísticas deportivas 2018 publicado por el ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Correr es sano, es saludable y es seguro. Es un deporte que cada vez tiene más adeptos pero es muy importante que tengas claro algunos factores cruciales tanto si te estás iniciando como si ya llevas años practicando: ¿Utilizas las zapatillas correctas?, ¿Cuánto tenemos que gastarnos en ellas?, ¿Llevas la equipación adecuada?, ¿Son interesantes los complementos que se utilizan como relojes deportivos, pulsómetros, pulseras de actividad, aps móviles…?

En sucesivos posts vamos a darte respuesta a estas y muchas más cuestiones referentes al mundo running.

Hoy vamos a hablar del calzado. Y es que a la hora de equiparnos, ten en mente que lo más importante son nuestras zapatillas ya que son el elemento clave y que nos proporcionará la amortiguación y protección necesaria a la hora de pisar en el suelo. Podrás ampliar esta información y ampliar todos los aspectos de esta modalidad en nuestro libro Personal Running: “Cómo me convertí en runner si odiaba correr”. Claves para iniciarse en el running desde cero”.

Si, necesitas unas zapatillas específicas

¿Es necesario usar zapatillas específicas de running? La respuesta a esta cuestión es unánime y somos tajantes. Sí, hace falta utilizar zapatillas específicas. Cualquier deporte que se practique necesita un calzado adecuado porque el calzado está hecho en función de la superficie en que se realiza el mismo.

En el caso del running, nos han de ofrecer una buena amortiguación y que sean correctas para nuestro tipo de pisada. Más interesante aún sería realizarse un estudio de pisada y utilizar unas plantillas a medida en el caso de que las necesitemos de forma que corregirán nuestras desalineaciones corporales y evitaremos muchas lesiones.

No, no tienes que gastarte una fortuna

No es necesario tener el último modelo de la marca de moda ni tener la gama más alta de zapatillas, y por lo tanto, las más caras. Lo realmente importante es comenzar la práctica con unas zapatillas especializadas de running que poseen una buena amortiguación. Para nada es conveniente comenzar con una zapatilla de calle o de otro tipo de deportes que no están diseñadas para amortiguar de la misma manera que lo hacen las de correr.

Si, tienes que cambiarlas

Llegará un momento en el que haya que cambiarlas, aunque aparentemente no estén demasiado estropeadas, ya que habrán perdido sus propiedades y nos supondrán un riesgo de tener una lesión.

Esto viene motivado a que la parte superior de la suela, que es de un material más blando fabricado para tener una correcta amortiguación, empieza a perder sus propiedades, se hace más fina y esto provoca que tengamos mucha menor amortiguación y aumente el riesgo de tener una lesión.

Te explicamos cada cuánto tiempo es aconsejable cambiarlas.

  • Las zapatillas de correr deben cambiarse aproximadamente cada 900-1000 km.
  • Las zapatillas de competición, que son mucho más ligeras, se deben sustituir en la mitad de kilómetros e incluso algo menos.
  • Las zapatillas de trail running , específicas para correr por la montaña, los kilómetros pueden aumentarse hasta los 1200-1300 km, ya que suelen ser más rígidas.

¿Qué debemos tener en cuenta a la hora de elegir nuestra zapatilla ideal?

Tipo de pisada

 Elegiremos las zapatillas que se adapten a nuestro tipo de pisada que son de varios tipos:

  • Neutra: cuando pisamos con la zapatilla de forma plana.
  • Pronadora: cuando pisamos con la parte interior del pie.
  • Supinadora: cuando pisamos con la parte externa del pie.

También ten en cuenta que es aconsejable corregir el tipo de pisadas mediante plantillas. En nuestro manual “Cómo me convertí en runner si odiaba correr”, os ofrecemos información más detallada acerca de esta solución.

Peso

Si nuestro peso es elevado o no tenemos una musculatura fuerte y, por lo tanto, podemos tener una mayor debilidad muscular, necesitamos unas zapatillas que tengan una mayor amortiguación y estabilidad, para poder tener una correcta amortiguación y evitar molestias y lesiones, especialmente articulares.

Técnica de carrera

 Si tenemos una técnica de carrera buena, donde no talonemos y hagamos un buen apoyo de metatarso, podemos elegir una zapatilla más ligera.

Por el contrario, si nuestra técnica de carrera no es buena y tendemos a talonar mucho al correr, es aconsejable utilizar una zapatilla más amortiguada.

¿Cuáles son los errores más frecuentes que se cometen a la hora de elegir unas zapatillas?

Comprar una zapatilla para un tipo de pisada distinta a la que tenemos, por desconocimiento.
Comprar las zapatillas únicamente por la estética sin fijarnos o aconsejarnos sobre si esa zapatilla es adecuada para nosotros o no.

Comprar zapatillas demasiado justas que pueden hacer que al correr, los dedos nos choquen en la parte delantera de la zapatilla provocando uñas negras, caída de uñas, ampollas… Para esto siempre es aconsejable que, al probarnos la zapatilla, notemos que nos sobra aproximadamente 1 centímetro para que el pie esté holgado, ya que cuando corremos, aumenta el riego sanguíneo en los pies, y el pie tiende a hincharse. Por eso debemos contar con ese pequeño margen.

Guía completa en “Cómo me convertí en runner si odiaba correr”. Claves para iniciarse en el running desde cero”.

Este manual se ha realizado con la finalidad principal de ser una ayuda y una guía para que cualquier persona, tenga la condición que tenga, pueda conseguir superarse y adoptar unos hábitos saludables que le ayuden a mejorar su vida.

¡Anímate!

Share This