Con motivo de las fechas en las que nos encontramos, queremos direccionar nuestros consejos Personal Runnig de la semana hacia una de las principales preocupaciones que perturban nuestros pensamientos en estas fechas. Los excesos en Navidad. Esos continuos quebraderos de cabeza  que nos llevan a decir: “voy a volver con 3kg de más”, “voy a perder todo lo ganado en estos meses”, “con lo estricto que estaba siendo con mi alimentación”, etc…

Los excesos en Navidad puedes evitarlos y no significa tener que renunciar a ninguna comida.

Nos encontramos ante el hecho de que resulta muy difícil de evitar que durante las vacaciones de Navidad las comidas y cenas fueras de casa se multipliquen: cenas y comidas de empresa,  reuniones con familiares y amigos, etc…, son actos sociales inevitables de los que no tenemos que prescindir por ser deportistas o por estar acostumbrados a llevar una dieta más estricta.

Los excesos en Navidad no nos dejan disfrutarlas

Uno de los trucos reside en saber lo que se come y en la cantidad adecuada que se debe comer, de manera que no subamos de peso y evitemos también los desagradables empachos o indigestiones que impidan o dificulten mi sesión de entrenamiento posterior.
Hemos de partir de la idea principal de que una alimentación sana y equilibrada no tiene que ser incompatible con alimentos sabrosos ni tenemos que pasar hambre en ni ningún momento del año, y mucho menos en unas fechas tan destacadas como son las Navidades. Teniendo claros unos cuantos conceptos básicos, nos evitaremos ser el “bicho raro” de la mesa y las mofas correspondientes de nuestros amigos y familiares al mismo tiempo que estaremos manteniendo en gran medida nuestra rutina habitual de alimentación.

Recomendaciones:

Pica con cabeza

A la hora de elegir “qué picar” entre todos esos entrantes que suelen ocupar la primera parte de las grandes comilonas no sería mala elección el marisco (langostinos, mejillones al vapor, calamares a la plancha,…) ya que poseen un bajo índice calórico. Otra opción podría pasar por los canapés de salmón ahumado, pavo o queso fresco, siempre si se puede sobre una tostada de pan integral.
No podemos olvidarnos por supuesto de las ensaladas con su lechuga, maíz, fruta (manzana, plátano,…), frutos secos (nueces, pasas…), espárragos, gambas, zanahoria, remolacha,…y un sinfín de variedades que podrás comer sin el menor remordimiento.
En cuanto a los primeros platos, una sopa o un consomé desgrasado son hipocalóricos y te saciarán bastante.

 

En Navidad, la elección de alimentos sabrosos que no nos engorden es posible.

Las cantidades

Hasta aquí todo fácil y sencillo. Una vez sabemos qué comer, es importante regularse y no pasarse en las cantidades. Este tipo de comidas o cenas suelen tener una duración más extensa de lo habitual, por ello es clave saber regular nuestra ingesta de modo que sea lo más comedida y lineal posible para no llevar a “engaño” a nuestro sistema digestivo. Conseguiremos asimilar los alimentos y realizar una mejor digestión si estamos mandando al estómago constantemente pequeñas cantidades de comida y que éste no empiece con el proceso de digestión hasta que no hayamos terminado con el postre. Por consiguiente debemos masticar despacio, disfrutando de la comida y no comer nada en grandes cantidades.

Los platos principales

Para el plato fuerte cualquier pescado o carne magra será ideal: dorada a la sal, salmón o pavo asado acompañado de verduras tratando de evitar las frituras todo lo posible. Si el plato se sirve con salsa intenta dejar la mayor parte en el plato y por supuesto no rebañar con el pan. Además, retirar las partes más grasas antes de cocinarlas y, no te saltes comidas.

El temido postre

Para el postre acostumbra a tomar fruta, piña fresca o alguna macedonia y trata de evitar los helados industriales, de ésta manera no sentirás el impulso de seguir picoteando y te quitarás la ansiedad por el dulce de después. Un trocito de turrón sin azúcar con el café está permitido pero ponte límites, por ser sin azúcar no puedes comerte una tableta entera.

Las bebidas

Por último, hemos de destacar y hacer especial hincapié en que hemos de tener especial cuidado con las bebidas alcohólicas ya que contienen muchas calorías vacías, es decir, no nos aportan ningún nutriente. Mejor optar por agua, refrescos light o una copa de vino. Debemos de evitar licores, mejor siempre una copa de sidra o cava.

 

Ningún extremo es bueno, y en lo que a nutrición se refiere no podía ser menos. Somos humanos y estamos en Navidad, y además, si somos deportistas habituales tenemos  mayores motivos para permitirnos algún exceso. Nos lo merecemos y el cuerpo también lo necesita. Por lo tanto, si te pasas en alguna comida no te obsesiones, es normal, son fiestas y hay que disfrutar. Puedes compensar al día siguiente tomando algún caldo de verduras y un pescado blanco a la plancha pero no te saltes ninguna comida, intenta respetar siempre tus cinco comidas diarias y procura no sentarte en la mesa con mucha hambre ni dejes mucho tiempo entre el último entreno fuerte y la comida importante. Una pieza de fruta, una barrita, frutos secos o unas galletas integrales una hora antes te calmará la ansiedad.

La conclusión está clara: los excesos en Navidad puedes controlarlos. Puedes  comer de todo pero evitando los “atracones”, de esta forma disfrutaremos de las Navidades sin resentimientos ni tener que arrepentirnos cuando acaben. Y, por supuesto, no dejes de hacer deporte. En Personal Running somos conscientes de que no está de más hacer algún exceso estas fechas, pero tampoco te olvides de hacer algún entrenamiento. Aunque son épocas de “buenas intenciones” para el año que entra como dejar de fumar, empezar a hacer deporte o quitarnos algunos kilos de más, no te acomodes y sigue practicando algo ligero si no tienes tiempo.

¡Feliz Navidad!

Los excesos en Navidad: exceder sin excederse
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