La práctica deportiva presupone un razonable estado de salud. En el caso del deporte élite o de gran prestación, el deportista se erige como símbolo de actividad y vigor.

Si la muerte súbita se caracteriza por su tinte dramático, la muerte súbita durante la actividad deportiva le añade matices aún más trágicos. Ya que se ha creado el arquetipo del deportista como sinónimo de vitalidad, y la actividad deportiva presupone integridad física. Quizás el primer caso de muerte súbita durante la actividad física, del que se tiene constancia escrita, sea el del soldado Filípides quién tras recorrer la distancia entre Maratón y Atenas, para comunicar la victoria de su ejército, cayó muerto.

Hemos tenido casos de gran relevancia mediática y social en el running en diferentes puntos de la península ibérica, y también los más mediáticos en los medios de comunicación como fueron los casos de los futbolistas Antonio puerta del Sevilla F.C y de Dani Jarque del R.C.D Espanyol.

¿Qué es la muerte súbita?

La Fundación Española del corazón define la muerte súbita como “la aparición repentina e inesperada de una parada cardiaca en una persona que aparentemente se encuentra sana y en buen estado”. Se considera que ha sido muerte súbita en el deporte cuando se produce durante la práctica deportiva o en la hora siguiente a ella, tal y como explica la doctora Araceli Boraita en su estudio La muerte súbita del deportista.

Causas de la muerte súbita en el deportista

La muerte súbita es un suceso que cuando se produce es muy impactante porque se produce con gran frecuencia en gente joven menores de 30 años. Entre el 74 y el 94% de las muertes repentinas ocurridas durante la práctica deportiva se deben a causas cardiovasculares.

En menores de 30 años la causa principal de muerte es la arritmia y en mayores de 30  la muerte súbita suele venir desencadenada por enfermedad ateromatosa, es decir, por el acumulo en arterias de la residuos de colesterol y calcio principalmente que hacen que el  vaso tenga  una luz menor y por tanto más problemas para el paso de sangre.

Su incidencia exacta no se conoce debido a la dificultad de registrar todos los casos pero se sabe que es 10 veces más frecuente en hombres, por causas no bien conocidas, incluso ajustado por frecuencia en participación de eventos.

 

Jamás debe suponer una excusa para no realizar ejercicio físico regular

Sin embargo, afortunadamente, la incidencia de este tipo de fallecimiento es baja. En los últimos años también hemos presenciado algunos eventos potencialmente mortales (aunque no todos acaban en desgracia) en deportistas completamente sanos debido al aumento que se está produciendo en las “imprudencias deportivas”. Con esto nos referimos a aquellos sujetos que se someten a pruebas/competiciones para los que no están bien preparados o que no gestionan adecuadamente este tipo de carreras, siendo especialmente frecuente en la larga distancia.

¿Cómo prevenir la muerte súbita en deportistas?

La mayoría de sociedades científicas de medicina del deporte y de cardiología recomiendan de una forma imperativa la protección del deportista tanto élite como amateur con reconocimientos médicos previos que sean completos y contengan pruebas como historial familiar, propio del individuo, ECG (electrocardiograma), prueba de esfuerzo submáxima y ecocardiograma para descartar cualquier anomalía que pueda desarrollar la muerte súbita, síncope o desmayo.

La Dra. Dolores Masiá Mondéjar, doctora en Medicina. Cardióloga responsable Servicio Cardiología Deportiva IMED Levante, nos ofrece estas ideas claves que tenemos que tener en cuenta respecto a la muerte súbita en los deportistas:

  • La muerte súbita en el deporte es una cruda realidad que ocurre en sujetos supuestamente sanos durante el transcurso del deporte o una hora tras finalizarlo.
  • La incidencia de la misma es baja pero su repercusión en los familiares y personas cercanas es completamente incalculable.
  • A pesar de su aparición en el deporte jamás debe suponer una excusa para no realizar ejercicio físico regular, ya que éste ha demostrado ser la medida más eficaz para mantener un buen control de los factores de riesgo y disminuir el riesgo cardiovascular.
  • Las causas son dependientes de la edad, por lo que los estudios no son los mismos en deportistas jóvenes respecto a los veteranos.
  • Las medidas para disminuir su incidencia son: reconocimientos médicos pre-participación deportiva, formación en RCP básica, uso de desfibriladores y el estudio del caso índice y su familia.

Desde la Fundación Española del Corazón, recomiendan y consideran  imprescindible que “cada vez sean más las personas que estén formadas en reanimación cardiopulmonar básica para saber actuar ante estos terribles acontecimientos así como la creación de espacios “cardioprotegidos”, es decir, con la presencia de desfibriladores (y gente preparada para usarlos en caso de necesidad) en lugares donde se realicen eventos deportivos”.

¿Hay deportes con mayor riesgo que otros?

No hay deportes más peligrosos que otros por lo que respecta a la muerte súbita. El riesgo no lo determina el tipo de deporte, sino la intensidad a la que se realice y la existencia de una patología que derive en este desenlace. La incidencia de la muerte súbita en el deporte en un país depende, por tanto, del número de personas que lo practiquen.

El 95% de las muertes súbitas en el deporte «se podrían evitar con un reconocimiento previo», según el doctor Alejandro Berenguel, cardiólogo de Sport Cardiology Center, en HM IMI Toledo.  Para el experto, la mejor manera de concienciar a la población son las campañas divulgativas y de información: nuestros legisladores, definiendo los requisitos mínimos, desde el punto de vista médico, necesarios para participar en cualquier competición deportiva. A este respecto hay experiencias en países de nuestro entorno, como Italia o Francia, donde exigiendo un mínimo reconocimiento pre-competitivo se consiguió un descenso drástico en las muertes súbitas relacionadas con el deporte.

 

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