El Centro Psicológico In Sight es un centro privado dedicado a la realización de actividades asistenciales y de formación orientadas a dar una solución psicológica a problemas de diversa índole, como por ejemplo problemas de salud y bienestar, conflictos grupales y organizacionales, problemas de conducta y pautas educativas, dificultades de aprendizaje, etc. Es un centro fundado por profesionales con una amplia experiencia en distintas áreas de la psicología.

El Centro Psicológico In Sight ofrece una variedad de servicios distribuidos en tres áreas de actuación: área clínica, área de formación y área de programas.
motiv
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La Motivación es un estado interno que activa, dirige y mantiene la conducta. Es un término que procede del latín “motivus” (causa del movimiento).
Para la Psicología, la motivación implica estados internos que dirigen al organismo hacia metas o fines determinados. Anima a las personas a realizar determinadas acciones y a persistir en la consecución de sus objetivos.

En este artículo queremos mostrar la relación bidireccional que existe entre la motivación y la conducta, y como la segunda depende, en gran medida de la primera. Tras la lectura de este post se comprenderá mucho mejor como el peor deportista, sea de la disciplina que sea y tenga el nivel que tenga, será aquel que practique dicho deporte por obligación, sin un motivo que le estimule a hacerlo y le anime a continuar día a día.

Como ya hemos señalado, el comportamiento siempre está orientado hacia algún objetivo, es decir, existe una finalidad para toda conducta humana. Por lo tanto, podemos asegurar que el comportamiento es motivado, ya sea por impulsos, tendencias, necesidades o deseos.

Vayamos paso por paso, para entender mejor la relación entre Motivación y Conducta.

Los estímulos son aquellos que, cuando aparecen, nos generan una necesidad (en el caso de entrenar o practicar algún deporte podrían ser el estar en forma, perder peso, recuperarnos de una lesión o participar en una competición determinada). Esta necesidad provoca en la persona un estado de tensión, el cual produce un impulso que da lugar a un comportamiento o acción (apuntarnos al gimnasio, comenzar a entrenar solos o con un entrenador personal, inscribirnos en una prueba…). Si logramos alcanzar con éxito la meta marcada, nuestro cuerpo y mente alcanzarán un estado de satisfacción, devolviendo al estado de equilibrio al organismo.

Pero no debemos olvidarnos de la importancia de las recompensas, ya que éstas aumentan la probabilidad de que en el futuro, ante estímulos similares, se repitan las respuestas adquiridas.

Lo que para una persona es una recompensa, para otra puede no serlo o, incluso, considerarlo inútil. Por ejemplo, una carrera de 5 km probablemente será más motivadora para alguien que nunca haya participado en ninguna competición, que para otro que haya competido en varios triatlones.

Además, la recompensa en sí no motivará a la persona a menos que sienta que el esfuerzo desplegado le llevará a esa recompensa. Esto lo ilustra bastante bien una frase que Dick Vermeil, entrenador de fútbol americano, dijo una vez: “Si no inviertes lo mejor de ti mismo, luego la derrota duele muchísimo y la victoria no es muy apasionante”.

Cuando hablamos de metas y objetivos, es fundamental que éstos sean realistas. Los logros a corto plazo generan un estímulo a largo plazo para avanzar hacia una meta más ambiciosa. Si mi objetivo es conseguir hacer un buen tiempo en un Iroman habiendo entrenado un mes, o adelgazar 7 kilos en una semana saliendo a andar un par de días y sin cuidar la dieta, lo más seguro es que no los logre, y quizás me desmotive. Pero si me marco objetivos más pequeños, que semana a semana, y mes a mes, voy logrando, mi motivación aumentará, y lograré alcanzar mi meta final.

Por otro lado, no hay que dejar de visualizar nunca la meta que se quiere conseguir, recordar el motivo por el que comenzamos nuestro reto, lo que nos impulsó a luchar por un determinado sueño, e ir celebrando y registrando cada uno de los logros y progresos que vayamos consiguiendo en la subida a la cima del reto marcado.

Cuidado con los enemigos de la motivación: la frustración, la monotonía, el miedo al fracaso, el cansancio, el enfado y la rivalidad.

Podemos decir que existen dos tipos de motivación, principalmente: la motivación por huir y escapar del dolor, y la motivación que nos dirige hacia la felicidad y el placer. Cuanto mayor sea la segunda, y más lejos veamos la primera, mayor será la motivación total.

“Una persona no puede escoger sus circunstancias, pero sí puede escoger sus pensamientos e indirectamente, y con seguridad, darle forma a sus circunstancias”. James Allen.

Centro Psicológico In Sight
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La importancia de la motivación para el entrenamiento

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