Es así queramos o no. Después de las vacaciones uno de cada tres trabajadores sufrirá,  o está ya en ello, el síndrome posvacacional al reincorporarse al trabajo. Son datos de un informe de Adecco, en el que se señala que del 66% restante, una parte importante padece o padecerá un cuadro de fatiga o estrés directamente vinculado a su incorrecta adaptación al orden y la rutina tras las vacaciones.

Los síntomas de este síndrome son diversos y dependen de cada persona, aunque los más habituales son la apatía, el cansancio, la falta de energía, la dificultad para concentrarse, trastornos del sueño, nerviosismo, estrés o incluso tristeza.

Según el informe, terminar con la depresión postvacacional es sencillo siempre y cuando se ponga fuerza de voluntad. Entre los trucos más efectivos se encuentran el de  retomar el trabajo de forma gradual y evitando grandes cargas de trabajo. Otra manera de mitigar los efectos de la depresión postvacacional es realizando actividades saludables, como el deporte, y llevando una buena alimentación. Lo más importante es centrar toda la atención en los aspectos positivos, como las relaciones con los compañeros o todo aquello que pueda generar ilusión y motivación como hacer ejercicio.

Hacer deporte espanta el síndrome postvacacional

Por lo tanto, está claro que hacer algún deporte a la vuelta de las vacaciones, al margen de que se haya estado activo o no en las vacaciones , ayuda a prevenir el síndrome posvacacional.  Para muchas personas este momento es realmente agobiante ya que se vuelven a imaginar cansados, estresados y sin dormir. Lo que verdaderamente habría que plantearse es si  es el trabajo  el gran culpable de esta situación… o nosotros mismos.

Una mala actitud, el sedentarismo y el sobrepeso suelen ser más responsables de nuestra irascibilidad e insomnio que la carga laboral.

Recomendaciones

Toca moverse

A la vuelta vienen los remordimientos con los kilos de más y con el cambio de figura. Y solo con adelgazar no vale. Dentro de este proceso de vuelta al trabajo de una forma sana, toca incorporar el hábito del ejercicio. Para obtener mejores resultados, el deporte se debe combinar con una dieta sana que incluya vegetales, frutas y una buena hidratación. Además, se debe organizar la agenda de una forma racional, combinando las citas y tareas laborales con un tiempo de ocio suficiente, de forma que la vuelta sea “tranquila”.

Este es el paso que más asusta. Es hablar de ejercicio y ya nos produce pereza. Es esencial que nos conozcamos bien y que nos pongamos manos a la obra para elegir la actividad que nos guste más y que mejor se va a adaptar a nuestro ritmo de vida, objetivos y gustos. Sobre todo debemos estar cómodos con lo que hagamos, ya que de otra manera no conseguiremos continuidad.

Así que es imprescindible que te pongas en buenas manos. Los entrenadores personales ayudan a conseguir estos propósitos y a realizar una selección personalizada y acorde con tus intereses y necesidades. Son profesionales que enseguida saben cómo encauzar tus propósitos. Un modelo de trabajo planificado y controlado por profesionales de la actividad física y el deporte cuyo principal objetivo es integrar este concepto en el día a día de personas que sueñan con alcanzar sus objetivos de forma divertida y segura.

Liberar endorfinas

No lo dudes. En cuanto vuelvas de vacaciones empieza a hacer algo. Recuerda que el deporte aumenta el bienestar gracias a la generación de endorfinas, que proporcionan una sensación de placer y felicidad, y facilita la conciliación del sueño por la noche.  Esto hará que nuestra sensación de tristeza disminuya enormemente y nos sintamos mejor y menos deprimidos al volver al trabajo y a la vida cotidiana.

Aunque el síndrome postvacacional no es una enfermedad, si es cierto que existen una serie de trastornos asociados a la vuelta a la rutina que pueden complicar las primeras semanas tras las vacaciones aunque  a través de una serie de sencillos hábitos se puede prevenir en gran medida la aparición de este síndrome.

Volver a la rutina antes

Parece que lo ideal es iniciar una fase de adaptación una semana antes adaptando horarios y rutinas, sobre todo para los más pequeños. Volver a la rutina antes hará que nos vayamos acercando en la medida de lo posible a nuestras costumbres lo que ayudará a regular las condiciones del sueño.

Para tener una mayor motivación en la vuelta al trabajo, es recomendable pensar en nuevos proyectos o nuevas metas  a realizar en el tiempo de ocio, de modo que las ganas de ponerlos en práctica dejen a un lado el desinterés de la vuelta a la normalidad. Plantearte nuevos retos como empezar con una dieta para volver a adquirir hábitos saludables o quitarnos esos kilos de más en manos de un entrenador personal, hará que espantemos el síndrome postvacacional.

 

Permanecer entretenidos

Además de que el deporte es una buena manera de estar “entretenidos”, es la vía perfecta para eliminar parte del estrés que nos generará la vuelta a la rutina. Esto es lo que hace que muchas veces no nos sintamos de la manera adecuada, por lo que practicar deporte es una buena forma de hacer que nuestro cuerpo acabe con la tensión que canalizaremos en la actividad que vamos a llevar a cabo. Por ello es recomendable que estemos activos, hagamos el ejercicio que nos haga tener la cabeza en otro sitio y nos olvidemos de esa vuelta a la “normalidad”.

Una buena forma de socializar

También debemos tener presente que practicar deporte a la vuelta a la rutina nos ayudará a socializarnos con otras personas, sobre todo si nos inclinamos por actividades colectivas o entrenamientos grupales. Además el tiempo que empleemos realizando estas actividades nos ayudará a estar mucho más positivos en el día a día, dedicarnos a nosotros y cuidar de nuestro cuerpo. Es una gran vía de escape y la mejor decisión para nuestra mente.

Según se desprende del informe, este síndrome es característico de los países en los que es habitual que los trabajadores disfruten de largos periodos vacacionales, como es el caso de España, donde el grueso del descanso anual se concentra fundamentalmente en los meses de verano. Además,  los trabajadores más propensos a tener este síndrome son los que tienen menor tolerancia a la frustración, los menos resilientes, los que disfrutan de unas largas vacaciones y los que vuelven a un entorno laboral hostil.

Imágenes: Freepik,  Personal Running

Hacer deporte espanta el síndrome postvacacional
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