Son las 6:00 a.m., un frio que pela y los ojos todavia cerrados, cerca de 300 “locos” nos disponemos a intentar atravesar la comunidad valenciana de este a oeste, 93km a traves del interior de la comunidad siguiendo las señales del GR(por cierto felicitar a la organización porque a pesar de la lógica atención que hay que prestar para no perderse estaba muy bien indicada).
Foto 1: Antes de empezar la Ultra, que nervios
Salida desde el polideportivo de Puzol, rápidamente cogemos una senda que a los pocos kilómetros nos lleva a una subida muy técnica en la que dada la cercania a la salida se forma un pequeño embudo de gente, yo lo pude pasar rápido porque procuré ponerme en cabeza a la salida y solo esperé unos 5 minutos, hubo gente que estuvo mas de 20. Las primeras dos horas las pasamos con los frontales lo cual nos obliga a ir muy concentrados tanto en no tropezar con nada y en no perdernos, pero rápidamente sin darnos cuenta amanece, yo andaba por el km 16 aproximadamente donde estaba el primer avituallamiento en el que ni siquiera paré dado que con el frio no me habia dado tiempo a deshidratarme y llevaba mis depósitos de agua llenos y geles y alimento mas que suficiente. Aqui viene una segunda subida super técnica en la que nos tenemos que ayudar con cadenas en la subida, una zona preciosa que si fueramos mas tranquilos podriamos disfrutar  mucho mas.
Llegamos al km 23, mis sensaciones son buenas y no noto excesivo desgaste aunque con todo lo que queda por delante prefiero ser conservador, en este avituallamiento si repongo líquidos ya que me quedan 20km hasta el siguiente avituallamiento y parece que va a hacer buen dia. Vienen ahora unos cuantos kilometros de esos que a mi personalmente me desesperan, pistas anchas rompepiernas con rectas que no acaban, son esos km que me van a pasar mucha factura aunque tienen una ventaja y es que es imposible perderse, unos de mis principales miedos antes de empezar la carrera y que de momento llevo bien.
Llegamos al km 42 aproximadamente donde está el avituallamiento mas fuerte de la carrera y cometo un grave error propio de la inexperiencia creo yo, comí como si se acabara el mundo(arroz, bocadillos, turron…), todo riquisimo pero el problema fue cuando mi cuerpo tuvo que empezar a moverse, pasé unos 10km malos lo cual fue una pena porque a pesar de ir adelantando gente continuamente eran unos km en los que se podia correr bastante bien aunque mis piernas estaban empezando a enfadarse muy mucho conmigo.
Llegamos al avituallamiento del km 61 mas o menos, aqui es donde pincha bastante gente, yo iba dentro de lo malo bastante bien y “solo” quedaban unos 30km para cumplir ese sueño que tantos madrugones con frio, tantas series y tantas horas me habia costado.
Tras unos kilometros tranquilos  pero con la mala fortuna de perderme y hacer un kilómetro de propina(se ve que los 93 ya me parecian pocos)llego al avituallamiento del 75 mas o menos donde ya muy cansado recargo líquidos y me dispongo a afrontar unos 7 kilometros con dos subidas que a esas alturas se hacen infernales, asi corono el punto mas alto de la carrera con la suerte de que todavia era de dia por lo que pude disfrutar del paisaje y aunque se notaba el frio de la altura, era soportable.
Foto 2: Kilómetro 75 y aún con fuerza para sonreir
Como puedo llego al último avituallamiento antes de meta en el 82 donde ya no tengo ganas de nada, ni de beber agua casi, los pies me duelen a rabiar y la rodilla está muy enfadada conmigo, ya queda nada, unos 11 kilómetros de fácil bajada (aunque a estas alturas no es fácil ni respirar) que afronto ya con mas ilusión que fuerzas, empieza a anochecer y eso no me hace ni gracia porque no me apetece encender otra vez el frontal y al ir completamente solo las posibilidades de perderme son muy altas pero tuve suerte y la noche me cogío a unos 2 kilómetros de meta, dudé en un par de puntos hacia donde ir pero como no tenia ninguna gana de perderme me lo tomé con calma y cogí la dirección adecuada y…..por fin, ya llego a Andilla, apenas un kilómetro para la meta que está situada en La Pobleta de Andilla, pequeña bajada y tomo la recta a meta, el único “pero” que se le puede poner a la organización desde mi punto de vista porque después del terrible esfuerzo que hicimos me pareció un poco triste la meta, con poca luz y a mi por lo menos y a muchos compañeros no echaron ni una foto pero bueno eso es lo de menos, en general la organización estuvo de diez.
Y esta es la historia de mi primer ultra, cuando empecé a correr veia 10 kilometros como algo imposible para mi, una media maraton ni te cuento y las maratones ya eran para superdotados. Las ultras no sabia ni que existian, pues bien lo logré y os aseguro que la satisfación personal y el orgullo que te corre las venas compensa todo, incluso los dolores que aun hoy padezco y que espero que pronto se pasen.
Foto 3: La sonrisa del FINISHER una vez conseguido el objetivo

….Y ahora a por “La Perimetral”, ya os contaré, gracias a todos.

Experiencia de un Ultra por Joaquín Carceles
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