El mes pasado hablamos sobre cómo poder cumplir los objetivos que nos proponemos sin abandonarlos a la primera de cambio hasta el próximo año. Señalamos que cumplir nuestras metas conlleva un proceso que debemos de llevar a cabo paso a paso.
El primer paso pasa por especificar la meta propuesta. Nuestro objetivo a conseguir tiene que ser medible, evaluable, con principio y fin, y ajustado a nuestros capacidades. Si nuestra meta cumple estos cuatro aspectos, estaremos un poquito más cerca de alcanzarla.

El segundo paso se refiere a la planificación de las tareas y de las actividades que tenemos que llevar a cabo para conseguir nuestra meta, en otras palabras, tenemos que respondernos ¿Cómo consigo mejorar mi marca personal? ¿Qué tengo que hacer? ¿Cómo hacerlo?

En este punto tenemos que ser muy conscientes de cuáles son nuestras capacidades y cuáles son los recursos de los que dispongo. De nada sirve detallar las actividades a realizar si estas desbordan mis capacidades y requieren de ciertos aspectos de los que no dispongo, como por ejemplo, tiempo.
Para no cometer estos errores, lo primero que hay que hacer es elaborar un listado que englobe todas las actividades que requiere el logro de mi meta y como tengo que realizarlas. Es decir, se trata de elaborar un Plan de acción.

Continuemos con el ejemplo del mes pasado, “Mejorar mi marca actual de 45 minutos a 30 minutos en un plazo de 3 meses reduciendo cada semana 2 minutos”. Esta meta requiere de una serie de actividades: calentar, entrenar, estirar…

BeFunky_1.jpgCada una de estas actividades conlleva un tiempo y un esfuerzo, por este motivo necesito ser consciente de mis capacidades y de mis recursos.
Imaginémonos que necesito calentar 15 antes de entrenar, el entrenamiento me va a llevar 45 minutos, y el estiramiento, 15 minutos más. En total necesito aproximadamente 1 y 15 minutos, ¿Dispongo de ese tiempo diariamente? ¿Estoy capacitado para correr 45 minutos?
Si no dispongo de ese tiempo realmente y lo único que tengo es una creencia de que seguro que al final del día saco el tiempo que necesito, lo más probable es que día tras día veamos como nuestros vecinos salen a correr mientras nosotros estamos llegando a casa después de un duro día.

Quizá sea mejor que nos paremos a pensar de cuales son los recursos y capacidades reales de las que disponemos, y ajustemos nuestras metas y las actividades a nuestra realidad. No es mejor el que más hace si el resultado no se alcanza nunca.

Una vez planificadas las tareas a realizar, solo queda llevarlas a cabo. Aunque a priori parezca que este es el paso más complicado y donde se amontonan el mayor número de fracasos, la realidad es que siguiendo las indicaciones dadas, las probabilidades de abandono disminuyen considerablemente. En el momento en que planificamos el cómo, dejamos de estar en un estado de deliberación sobre qué es lo que queremos conseguir, y pasamos a un estado de implementación, donde lo que nos importa es qué hacer, como hacerlo y cuándo empezar. Hemos activado nuestro cuerpo, le hemos convencido y dirigido a conseguir la meta propuesta.
Sin embargo, mantener el nivel de activación, de persistencia y de motivación día tras día puede no ser fácil, por ello es necesario que cada vez que logremos terminar una de las acciones propuestas nos reforcemos a nosotros mismos y verbalicemos lo que hemos realizado, como si se tratara de un compañero que nos da palmaditas en la espalda.

BeFunky_2.jpgRecapitulamos, en primer lugar, hemos convertido nuestros deseos en realidad; en segundo lugar, hemos establecido cuáles son las acciones que tenemos que llevar a cabo y lo que nos queda es interpretar el resultado conseguido. La interpretación del resultado dependerá en gran medida de cómo seamos cada uno de nosotros. No se trata de echar balones fuera si el resultado no era el pretendido y llenarnos de medallas si finalmente conseguimos lo que perseguíamos. Sino de analizar porque si o porque no lo hemos conseguido, siendo objetivos y críticos. Esta evaluación es lo único que nos va a permitir mejorar en el futuro.

No señalemos en que hemos fallado, sino enfaticemos aquellos aspectos en los que podemos mejorar.

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Estrategias para aumentar el rendimiento. (Parte II)
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