El Instituto de Estudios Económicos no deja de recordarnos la incidiendo en el envejecimiento de la población española y la tasa de dependencia de personas mayores en comparación con la población activa.Durante los últimos años ha continuado el proceso de envejecimiento paulatino de la población en los países de la UE. Ya en 2006, un 4,1% de la población en la Unión Europea tenía más de 80 años, mientras que en 2016 el promedio subió a un 5,4% siendo los tres países con la mayor proporción de personas con edades superiores a los 80 años Italia, Grecia y España.

Según el estudio “Un perfil de las personas mayores en España 2019”, sigue creciendo en mayor medida la proporción de octogenarios. Representan el 6,1% de toda la población, y seguirán ganando peso entre la población mayor en un proceso de envejecimiento de los ya mayores. Los centenarios empiezan a hacerse notar; existen 11.229 empadronados. Según la proyección del INE (2018-2068), en 2068 podría haber más de 14 millones de personas mayores, 29,4% del total de una población.

¡Menudos datos! Sorprende además no solo que haya más personas mayores, sino la diversidad que existe entre ellos. Si nos fijamos a la misma edad, los que antes eran todos “viejos”,  hoy las cosas han cambiado. A los 70 años hoy hay personas que no se cuidan y que parecen ancianos y también señoras y señores muy en forma y viviendo a tope.

Por lo tanto, tu eliges si quieres renunciar y jubilar las herramientas que te pueden hacer estar en la franja que “mayores” en forma y que quieren seguir haciendo mil cosas. Javier Yanguas, presidente de la sección social de la asociación de gerontólogos de Europa en un reportaje en La Vanguardia, muy interesante por cierto, afirma “hoy en diversidad los 65-70 son los 40-50 de cuando me inicié de gerontólogo. Ahora a los 60 aún estás creciendo, madurando, cognitiva, psicológicamente, socialmente y, si haces los deberes, hasta físicamente respecto a otras etapas de tu vida”.

El deporte como fórmula antivejez

Las respuestas científicas no se han hecho esperar en las últimas décadas, ya que numerosas investigaciones demuestran que la alimentación saludable y la práctica deportiva son dos pilares fundamentales para conseguir este objetivo.

Gracias al deporte podemos retrasar la vejez en distintos ámbitos, ya sea el muscular, también el cardiovascular, el del sistema inmune y el mental. Hay estudios científicos testados y publicados en revistas de prestigio que avalan cómo el deporte retrasa el envejecimiento de todos ellos como el publicado en US National Library of MedicineNational Institutes of Health  donden se sugiere la efectividad del ejercicio como estrategia preventiva contra la pérdida de la memoria relacionada con la edad y la neurodegeneración. También se contempla en otras muchas investigaciones especialmente en patologías en las que esta pérdida es un distintivo como es el caso de la Enfermedad de Alzheimer.

Deportes como el ciclismo, el running o la marcha son grandes aliados del retraso de la vejez cardiovascular, del sistema inmunológico y muscular, para lo que también es eficaz el trabajo de fuerza, pero no debemos olvidarnos de un aspecto muy importante:  el de la de la mente. 

Hacer ejercicio durante la vejez tiene numerosos beneficios:
  • Mejora la autonomía.
  • Ayuda a mantener un peso corporal adecuado.
  • Ayuda a controlar el nivel de lípidos, azúcar en sangre, etcétera.
  • Ayuda a prevenir y controlar enfermedades. Reduce el riesgo de desarrollar diversas patologías como: alteraciones cardíacas, diabetes, o hipertensión.
  • Aumenta la vitalidad.
  • Ayuda a combatir el estrés.
  • Mejora la autoestima.
  • Mejora el estado de ánimo y disipa las preocupaciones.
  • Mejora el sueño.

Por donde lo mires y desde el punto de vista de numerosos expertos e investigaciones, el deporte no hay que jubilarlo. El apartarse del ámbito laboral no implica que la vida se acabe.

¿Qué deportes prefieren los mayores?

No, los mayores ya no juegan solo a la petanca. Los mayores de ahora poco tienen que ver con los de hace unos años o, al menos, así es en el 80% de los casos.

Ahora salen a practicar deporte, street training e incluso les vemos apuntados en los gimnasios y en distintas disciplinas deportivas, entre las que destacan el running, la bicii y el Pilates.

¿Son adecuados estos deportes a edades avanzadas? Bueno, los expertos lo tienen claro y hablan de adaptación del entrenamiento al estado corporal y mental de cada uno. Es evidente que no puede entrenar igual una persona que lleva toda la vida corriendo que alguien que quiere iniciarse en el running a los 50 o 60 años, por ejemplo.

Couple running together in a race

Muchos de ellos se han sumado a la tendencia del running y algunos incluso se han hecho famosos por sus hazañas deportivas. Por ejemplo, Ángel Juaniquet Ibarz acumula 138 campeonatos españoles en los que ha resultado ganador de un título en salto de longitud, triple salto, vallas y pruebas combinadas. ¡Y con 83 años! Pero mucho cuidado si hablamos de alguien que no ha hecho ejercicio de forma habitual, su estado funcional nos va a marcar la mejor recomendación y por supuesto consultar a un profesional de la actividad física.

En este sentido, otro estudio, esta vez publicado en la revista ‘British Medical Journal‘, viene a confirmar que nunca es tarde para conseguir beneficios con la práctica del deporte. Tras analizar los datos de 1.810 personas de 75 o más años de edad y seguirlos durante unos 18 años, investigadores del Centro de Investigación del Envejecimiento del Instituto Karolinska de Estocolmo (Suecia) comprobaron que, a pesar de lo tardío en la incorporación de unos hábitos sanos, estas personas mejoraban ciertos parámetros de salud y alargaban su vida.

El ejercicio físico no tiene edad

Así pues, el ejercicio físico, como tantas otras cosas, no tiene edad. El deporte no se debe jubilar. Una vez cumplida nuestra etapa laboral, es muy importante mantenerse activos para evitar el vacío vital en la jubilación. Muchas personas que han dedicado gran parte de su vida a trabajar, llegado el momento del cese laboral, se encuentran desocupadas e incapaces de dar sentido a la nueva vida que deben afrontar. Esto ocurre, en la mayoría de los casos porque no se elaboró, desde la etapa laboral, un proyecto de vida futuro.

Para no llegar a esta situación en la jubilación, debemos de cultivar hobbies y actividades que nos mantengan “ocupados” y de las que disfrutemos. Dentro de las numerosas actividades que podemos realizar, destacamos el deporte y la actividad física sobre todo al aire libre. Un buen entrenador personal deberá guiarnos y dirigir, como ya hemos comentado, las pautas más aconsejables para los entrenamientos.

Recuerda: el deporte no se jubila.

 

 

 

 

Deporte y mayores: el ejercicio no se jubila
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