Dani Molina es el vivo ejemplo del espíritu de lucha y superación de los atletas olímpicos. Y para nosotros es un auténtico honor tenerle dentro del equipo de triatlón de PR. Compite bajo nuestro nombre y lleva nuestra marca por todo el mundo cosechando éxitos y recogiendo palmarés. Lo dicho, ¡un lujo!

Hoy tiene claras sus metas en la vida: “Compito por dos motivos, es mi profesión y mi gran pasión. Mi objetivo es crecer como persona y como deportista”, comenta. Por eso sabe muy bien que valores como el esfuerzo, sacrificio, pasión, superación o compañerismo son los que le acompañan en este camino de lucha porque según explica “el 70% es cabeza, el resto es entrenamiento. Nada es imposible, todo está en tu mente”.

Mirar hacia delante

Dani Molina era un apasionado del deporte cuando perdió una pierna en un accidente de moto. Tuvo que afrontar 14 operaciones y un año de recuperación hasta poder volver a andar. A partir de ahí, su vida cambió radicalmente. Este lamentable suceso le daba una nueva oportunidad de hacer lo que realmente era importante para el.
Lejos de abandonar, su espíritu de superación le ha llevado a ser número uno del mundo de Acuatlón y campeón del mundo, Europa y España de triatlón paralímpico.
“Cuando te dicen que vas a perder una pierna, la verdad es que te planteas muchas cosas sobre cómo será tu vida a partir de entonces y, sobre todo, si podrás volver a practicar deporte. Al principio lo vi difícil, pero luego te das cuenta de que se puede hacer cualquier cosa y cualquier deporte; la vida sigue y hay que mirar hacia delante”, comenta.

Afortunadamente, en casa desde pequeño siempre le inculcaron el deporte y sus padres eran muy aficionados a realizar actividades físicas. Un ejemplo que le ayudaría el resto de su vida. Empezó a nadar con tres años, y con cuatro ya participó en su primera competición.

Cuando tenía 5 años, la familia se trasladó a Alcalá de Henares y comenzó a entrenar en el Club Iplacea con el que a los 11 fue campeón de Madrid. A los 13 años dejó la competición para practicar otros deportes (tenis, atletismo y windsurf) y con 18 abandonó el deporte, montó un negocio con su hermano y se sacó el título de delineante.

Con 22 años llegó el accidente que no le costó la vida pero sí su pierna derecha por debajo de la rodilla. ¡Un batacazo! Pero la vida continuaba y tomó la acertada decisión de volver a nadar.

Entrenó duro y lo consiguió

Una experiencia de estas características en la vida de un joven de 22 años es muy dura pero volvió a competir en campeonatos de España y Europa. Retomó el esquí acuático y el windsurf y se inició en el esquí (con 25 años y una sola pierna).

Finalmente, le concedieron una beca para preparar los Juegos Paralímpicos de Atenas 2004. ¡Entrenó duro y lo consiguió!

Tras los Juegos Olímpicos, Dani, decidió darse un respiro yéndose 6 meses a esquiar, empezó a competir hasta llegar a ser subcampeón de España.

Poco a poco se volvió a ilusionar con la natación y llegó a ser campeón de España de 200 y 100 espalda compitiendo con personas sin discapacidad. En 2011 decidió hacerse una prótesis para salir en bici de montaña y poco después una para correr y a las pocas semanas ya corría 5km. Como nadaba, salía en bici y corría se propuso el objetivo de acabar un triatlón.

Tras tres meses de mucho entrenamiento participó en el campeonato de España de Duatlón Paralímpico quedando el cuarto y dos meses después quedó tercero en el Triatlón Copa del Mundo de Madrid y a éste le siguieron el Campeonato del Mundo de Nueva Zelanda y el Campeonato del Mundo de Londres. En un año y medio logró ser campeón del mundo de acuatlón y subcampeón del mundo de triatlón.


Ahora su próximo reto es seguir disfrutando de la vida día a día y seguir haciendo lo que mas le gusta, el Triatlon y, por qué no, dentro de unos años hacer un Ironman como colofon a su carrera deportiva.

“Compito por dos motivos, es mi profesión y mi gran pasión. Mi objetivo es crecer como persona y como deportista”

Dani explica cómo el proceso de adaptación a correr fue mayor, más duro. “La natación y la bicicleta no tienen ningún tipo de impacto y por eso resultan más fáciles, mientras que en la carrera a pie, al tener choque, tanto muscularmente como en el muñón, los esfuerzos que requiere son mucho mayores. Hay que tomárselo con mucha calma, sin prisa. La adaptación a la carrera es muy lenta, y si no tienes cuidado y no lo haces progresivamente, puede ser doloroso”.

Para este campeón paraolímpico, el deporte ha sido crucial en su vida. Aconseja a todas las personas con diversidad funcional que “vivan la vida y que disfruten de lo que tienen y si tienen la posibilidad que practiquen deporte o hagan algo cosas que les motiven”

Para Dani el deporte paralímpico ha mejorado y hay mucha diferencia a cuando el se inició en 1998. Hoy, comenta, “se nos presta mucha más atención, pero aún hay mucho que mejorar con respecto a otros países”.

Gracias Dani por estar ahí y por enseñarnos tanto de deporte, superación y de la vida. No hay nada que se te resista y te deseamos siempre que sigas con ese espíritu luchador y aprovechando las cosas buenas que te ha dado la vida.

Dani Molina: “Compito por dos motivos, es mi profesión y mi gran pasión”
Valoranos
Share This