Como todos sabemos, durante el ciclo menstrual se producen una serie de alteraciones en la mujer, tanto a nivel psicológico como fisiológico, siendo por esto que deberíamos tener en cuenta este factor extra a la hora de planificar el entrenamiento.

Antes de nada, tenemos que conocer las diferentes fases que tiene un ciclo menstrual normal, sin ninguna alteración, ya que cada mujer o en definitiva cada cuerpo, tiene sus propias diferencias y particularidades. Pero de manera general, encontramos cuatro fases.

  • Preovulación (primera mitad del ciclo).
  • Ovulación (mitad del ciclo).
  • Postovulación (segunda mitad del ciclo).
  • Fase menstrual (el periodo).

En la primera mitad del ciclo (preovulación) la principal alteración a nivel fisiológico que se da es la producción de estrógenos, siendo por esto que se aumentan los niveles de esta hormona en el organismo de la mujer. El estrógeno es una hormona esteroide femenina, con lo cual, estamos en el pico máximo para alcanzar un mayor rendimiento físico. Siendo aquí el mejor momento para trabajar con más volumen y más carga de trabajo.

Tras esta fase, entramos en la mitad del ciclo menstrual (periodo ovulatorio) que es el momento en el que el óvulo se desprende del ovario para depositarse en la trompa de Falopio más cercana y posteriormente pasar al útero.

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Una vez ya en la fase postovulatoria, segunda mitad del ciclo, es cuando se perciben las mayores alteraciones en la mujer. El principal cambio a nivel fisiológico es que aumentan los niveles de progesterona, provocando justamente lo contrario que en la primera fase analizada (preovulación), aquí el rendimiento físico desciende y debemos trabajar con cargas más pequeñas y menor volumen de trabajo. Otra alteración a tener en cuenta es que aumenta la producción de prostaglandinas, que son unas sustancias que intervienen en los procesos inflamatorios (por eso algunas mujeres sufren dolor en la zona abdominal, nauseas, vómitos… tanto los días previos como durante el periodo).

Para terminar el ciclo, entramos en la fase menstrual, comúnmente conocido como el periodo. Durante estos días hay una reducción del nivel tanto de estrógeno como de progesterona y, por supuesto, se pierde hemoglobina, haciendo así que se produzca un descenso en el transporte de oxígeno del cuerpo. Es por esto que durante esta fase debemos evitar aquellas actividades que demanden un consumo elevado de oxígeno y reducir la intensidad del ejercicio y el tiempo de trabajo.
Tras este breve artículo,

parece que hay fases del ciclo menstrual en las que es mejor quedarse en casa y limitarse a estar tumbada y relajada, pero esto no es así.

 

Por un lado, estas alteraciones son a nivel general y son “recomendaciones” en base a lo que le ocurre fisiológicamente al cuerpo de la mujer y, por otro lado, cada mujer tiene que hacer caso a su propio cuerpo, ya que cada una tiene un ciclo menstrual más o menos diferente al que está estipulado como normal, y puede tener unos síntomas u otros (sobre todo psicológicos) o incluso no percibir cambios y no notar nada durante las diferentes fases del ciclo menstrual.

Además de esto, no solo el ciclo menstrual afecta al rendimiento deportivo sino que la práctica deportiva también afecta al ciclo menstrual.

Cuando una mujer practica ejercicio físico de forma regular, entre otros beneficios, se encuentra un aumento del porcentaje de endorfinas en su organismo y un descenso de los niveles de prostaglandinas (aquellas sustancias de las que hemos hablamos que intervienen en los procesos inflamatorios) con lo cual, las molestias durante las diferentes fases del ciclo menstrual son menores e incluso las mujeres deportistas pueden llegar a no tenerlas o no percibirlas.

 

Un saludo.

El equipo de Personal Running.

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